A los 18 años y mientras estudiaba Bellas Artes, Toño, que había descubierto los fogones en la pastelería de su padre,
resolvió engancharse definitivamente a los fogones, una excelente decisión para nuestra buena mesa,
como el paso del tiempo terminaría por demostrar. Junto a José Antonio Polo, que está al frente de la sala y de la bodega (una de las mejores de España, como avalan los reconocimientos internacionales alcanzados por su espectacular carta de vinos), ha obrado un verdadero milagro en la ciudad extremeña que es patrimonio de la Humanidad.
Discípulo de Juan Mari Arzak y de Alfonso Dávila en Jockey, apasionado seguidor de Frédy Girardet, se considera un cocinero artístico y creativo, aunque siempre tiene en cuenta que su sede está en Extremadura, una tierra donde siempre triunfó una cocina recia y sencilla. Su lema es, en cualquier caso, realizar “la
cocina de la satisfacción”.
Restaurante: Atrio
Dice que su receta favorita es el cordero merino, asadito, con la gotita de su jugo, sin más. Es una buena representación de su cocina, creativa, pero, a la vez, sencilla y sabrosa, siempre respetuosa con la tradición.



