Más tarde me regaló el libro en algún cumpleaños y, dejé en un segundo plano aquel mundo fantástico de aventuras y desventuras, de encantamientos, de efrits poderosos, de prícipes y princesas y de animales parlantes para pasar a deleitarme con las lecturas de erotismo y sensualidad que destilan las páginas de aquella compilación de relatos que aún conservo.
En aquel universo sensual jugaba un papel fundamental el sentido del gusto, la descripción de exóticos y delicados manjares como dátiles, higos rojos, blancos y verdes, albaricoques, pistachos, almendras amargas y dulces; de, para mí, desconocidas especias como el kardamomo, la kúrkuma, la canela, las pimientas de distintos colores, la vainilla, el jengibre , el azafrán o el sésamo; de platos sofisticados y lujosos u opulentos y exagerados, desde la carne al-mandil acompañada de distintas verduras y especias pasando por el milenario bulgur, una rápida cocción de trigo integral que ha sido limpiado, vaporizado, secado, molido en partículas, tamizado en diferentes tamaños y perfumado con agua de rosas; hasta manjares no tan delicados como los ofrecidos en un banquete que siempre recordaré consistente en cincuenta camellos cocidos y otros cincuenta asados y rellenos de cabezas de cordero que iban desfilando en mi mente ofrecidos por encantadoras y sugerentes sirvientas entre cojines y tapices de un palacete de cúpulas doradas emplazado en algún remoto oasis, de ingredientes lejanos y evocadores en donde el vino, a pesar de la expresa prohibición coránica, corría a raudales.
Dejo un capítulo del interesante programa del canal 22 mejicano, Los alimentos terrenales. En el programa, el conductor del mismo y un invitado preparan, en la fantástica cocina rural de una hacienda de Puebla, dos recetas extraidas de algún libro ya que la cosa va precisamente de eso, de literatura y gastronomía, de tranquila conversación gastronómica-literaria y de la puesta en práctica de lo hablado, en la primera parte platican sobre un libro en concreto u obra de algún autor y después, se ponen manos a la obra en la cocina. En este caso, seveda, se habla de las Mil y una noches y se cocina magret de ganso con especias, miel y frutos secos (minuto 11.35 aprox.) y unas galletas de pistacho y almendra para el postre.
Que os aproveche (sajten):



