記事 レシピ - 05 月 2011
Cuando vienen tus padres a comer

Hijos de la posguerra y el desarrollismo, generación del milagro económico español, aquel mayo de París, Beatles, Rollings, Bravos, clase media con profesión liberal él y curranta por cuenta ajena y prejubilada ella, conciencia ecologista, barbas y cremas mercadona el uno y la otra, lucha con la impertinente balanza, izquierdista defraudado padre y  religiosa defraudada madre, revisionismo escepticista de absolutamente todo ambos como casi todos.

Mientras papá empapela, comenzaremos sirviendo a pie de obra unas patatas fritas de paquete, que no sean demasiado artificiosas,  indispensable que en la bolsa pongahechas al aceite de oliva”, la marca es indiferente siempre que ellos estén dietéticamente más tranquilos y eso sea condición  fundamental para llevar al éxito el desenlace de este almuerzo. Se riegan con lo que, en el caso de mi padre (el vino le produce acidez) , será lo que lo acompañe hasta los postres: cerveza de la Cruz del Campo helada en vaso ancho préviamente refrigerado. Mientras tanto se escucha  a modo de nexo de unión intergeneracional, en ese territorio intermedio de los ochenta,  un Battiato que  a mi padre le hace fruncir el ceño con desdén jocoso acordándose de la parodia de Martes y Trece y a mi madre le hace exclamar que ese hombre le ha encantado siempre. No hay fotos del momento por considerarlo culinariamente  intranscendente.

Perfecto, el papel ha quedado perfecto y muy original, son dos lienzos de más de dos metros adheridos con cola a la pared,  los ha hecho encajar  con precisión milimétrica salvando los desniveles habituales en cualquier vivienda posterior a  los sesenta, los ha acoplado a la perfección y yo no tenía metro, no tenía reglas, ni cuter, pegamento o cintas aislantes;  no pasa nada, mi padre se las ingenia solo,  un curre de unas dos horas han dado el fruto de una habitación irreconocible, un trabajo impecable, los errores y deficiencias materiales corregidos sobre la marcha de forma eficiente y eficaz, no se perciben fallos, ha quedado genialMi padre ha vuelto a triunfar y llega el momento de recompensarlo, ha llegado el momento de decirle en silencio que su hijo empieza a tener conexiones mentales con las manos, ha llegado el momento de ofrecerles comida elaborada a mis padres, de sorprenderlos o símplemente  que coman agusto y bien.

Entrantes para dos padres:

1.- Endivias con salsa de gorgonzola y cebolla frita:

Poco decir de este ya clásico de los entrantes, el felipismo lo puso de moda junto con el melón acompañado de una loncha de jamón serrano y el pan crujiente con salmorejo y bacalao, no me he atrevido a ser demasiado evocador y sólo he puesto las endivias junto con una salsita emulsionada a fuego lento de gongonzola y crema de leche. Rematamos con cebolla frita y un círculo de reducción de módena.

2.- Pan de nueces con rodajas de queso de cabra:

Nos vamos poniendo más modernos, contraste de colores y sabores y todo ese rollo para que mis padres no duden de mí en cuanto a mi capacidad de ponerme al día.

Gratinamos pan de nueces cortado en cuadraditos al que le hemos encalomado una rodaja de queso de cabra cubierto de una cucharada de mermelada de tomate. Una vez bronceados, cuestión de tres minutos, el queso y el tomate; añadimos junto con un  poco de chile molido unos tallos de cebollino que, en esta época, a los que lo tenemos en maceta,  se nos presenta pletórico.

3.- Pastel de berenjenas:

Tratando de copiar una tapa que nos pusieron en el Lumbreras nº? el fin de semana pasado , nos pusimos ayer noche a tratar de reproducirla a las bravas, sin buscar en ningún sitio cómo hacer un pastel, sólo con el recuerdo y la improvisación, pretendiendo descifrar el modo de conseguir una textura grumosa pero compacta y suave. Prueba fallida, ni de lejos aquello, ha quedado blandengue en vez de compacto y pelín empalagoso y potente, nada suave. しかし、, cortado a cuadraditos y aderezado con dos salsas, alioli y bearnesa; y patatas paja, no ha resultado desagradable, a mis padres les ha gustado bastante. C reo que el fallo ha estado en abusar de la nata. Ahí va:

Se hace un refrito con un par de berenjenas cortadas a rodajas y salpimentadas, una cebolla en juliana, un pimiento verde picado y un par de dientes de ajo. Se especia a la manera de cada cual, en mi caso una pequeña lluvia de chile picado, jengibre y unas hojas de salvia. Una vez pochado se le añade un cacillo de tomate frito con su chorrito de vino blanco. Mientras se consume lo anterior batimos cinco huevos con un brick pequeño de nata de cocina salpimentada.

Cuando el sofrito ha reducido, unimos el menjunje anaranjado con el refrito removiendo hasta hacerlos uno.

Horno a 180 度, a ser posible en posición de ventilado, un alumínico molde de pastel puesto al baño maría en un bandeja de horno y tres horas de espera tendrán la culpa de que mis padres pongan cara de circunstancia y no de desasosiego. Parece que va mereciendo la pena el desplazamiento.

Un primero para dos padres:

Conchitas mar y montaña:

Conchitas de colores, algo visualmente atractivo, negro, verde y amarillo, con huecos para que absorban sabores y que de paso mis padres no piensen que con unos macarrones se soluciona el condumio, mar y montaña por no decir mare e monti y cometer sacrilegio con la receta original.

El vino corre, ellos lo traen, un Pinturas de Rioja, crianza. Mientras que Ray Charles deleita a mi padre y no termina de convencer a mi madre, yo sólo he tenido que hervir la pasta en un caldo en el que previamente había arrojado una decena de langostinos congelados. Así es esta receta:

Se pica un  calabacín salpimentado en dados y junto con la picada de una cebolla y dos dientes de ajo se rehogan en aceite de oliva con  un par de anchoas de lata con un poco de su aceite, laurel, salvia y un poco de jenjibre  para despues añadirle un cacillo del agua de la cocción de los diez langostinos alimentada con una pastilla de avecren sabor pescado.

Después de que hierva unos cinco minutos el calabacín junto con el resto de amigos y el caldo, añadimos un par de cacillos de tomate frito y unas gotas de tabasco con media copita de vino blanco dejando a fuego lento una media hora mientras hervimos las pasta exactamente en el mismo agua que los langostinos y la pastilla de caldo concentrado con mucho cuidado de no pasarnos en la cocción sino  más bien quedándonos cortos, durita al bocado.

Una vez hecha la pasta se escurre ligeramente añadiéndole una cuchillada de mantequilla y se la arroja a la sartén con el resto de ingredientes removiéndola con ganas para que se junte con ellos y con unos tallos de cebollino recién cortados. Se sirve con parmesano rayado a ser posible y se bebe con el vino tinto que apetezcaen mi caso el que antes mencioné.

Postre para dos padres:

ティラミス, tiramisú helado del supermercado con café nexpreso, ya en detalles de postre no se fijan, cualquier cosa medianamente decente hace el avío mientras Leonard Cohen hace bostezar a mi madre y revivir lejanas batallitas a mi padre. Él no es de g&t, siempre ha preferido el Bacardí con cola, una rodajita de limón y un par de cubitos de hielo de los buenos.

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barbieturico

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